El 15 de enero de 1944 un terremoto de 7.0 grados en la escala Richter destruyo la ciudad de San Juan. Era un sábado y a partir de las 20:30 la tierra no dejó de moverse dejando un saldo de 9000 muertos y el 80% de la ciudad destruida.

El evento natural más destructivo que se haya registrado en la historia Argentina, así define el SIFEM (Sistema federal de emergencia) al terremoto de San Juan de 1944. Este fenómeno natural destruyó casi toda la ciudad de San Juan dejando destruido el 80% de la edificación.

“Era todo una pampa, las casas estaban todas caídas y se veía pasar los camiones con cadáveres”, dice Celia Petrona Oliva, sobreviviente del terremoto. Celia se emociona al recordar uno de los peores momentos de su vida. “Yo era chiquita, tenia 7 años, pero aun me acuerdo como se movía todo”. Ella contó que estaba jugando cuando sucedió todo, “estábamos jugando tirando maíz en la vereda con mi hermana y una amiguita a media cuadra de mi casa, cuando de repente vimos que un caballo estaba como loco y se venia corriendo hacia nosotras, pero de la fuerza del movimiento se cortó un cable y mató al caballo”.

FOTO: PABLO FERNANDEZ
“Del miedo corrimos a casa a buscar a mi mamá”, contó Celia, “pero un vecino que venía atrás de nosotros dijo que no corriéramos, que era un viento que ya iba a pasar, que loco pensar que el nos ayudo y cuando llegó a su casa toda su familia estaba bajo los escombros”. El 95% de las casas eran de Adobe en ese entonces en la ciudad de San Juan. “Mi casa se abrió en dos, para un lado se cayó encima de la casa vecina matando a sus habitantes y para el otro lado que por suerte no había nada, con mis hermanos llorábamos porque mi mamá no venía y no la encontrábamos, pero después de un rato apareció por el costado de la casa y venia llorando y se puso a rezar”
Después que dejó de temblar llegó la lluvia, pero igual por el polvo de las casas no se veía nada, dice Celia, “en algunos lugares la tierra estaba abierta y había gente adentro de ahí, mi mama me contó que en la iglesia se estaba casando una pareja y que la estructura colapsó y mató a todos, menos al cura que supuestamente se escondió debajo de un banco, siete días estuvimos durmiendo en una zanja, comiendo lo que daban los militares y viendo cómo cargaban en camiones cuerpos y los llegaban a quemar, incluso se sentía el olor a quemado y nos daban barbijos para no oler lo que los cuerpos habían, siete días estuvimos así hasta que pudimos cargar cosas suficientes para ir a La Rioja, donde mi hermano hermano mayor estaba haciendo el servicio militar. En cada estación de tren había mesas largas donde daban leche y pan”.

Al llegar a La Rioja, e incluso en el trayecto hasta ahí, todos nos ayudaban y nos ofrecían cosas, cuenta Celia. “Nos decían los evacuados y mucho tiempo nos ayudaron.”